Biblioteca nacional de España
PLAZA DE TOROS
Ayer tarde se ha verificado la corrida extraordinaria dispuesta
por La Sociedad La Precursora,
sociedad benéfica de peluqueros y barberos de Madrid, lidiándose en ella ocho
toros: dos para rejoncillos, de la ganadería de D. Benjamin Arrabal, y seis de
la del señor duque de Veragua, para Mazzantini, Espartero y Guerrita.
Presidía el Sr. Párraga.
Colocados en sus
puestos los caballeros en plaza D. José Bento d’Araujo y D. Manuel Casimiro d’Almeida,
se dió suelta al primer toro, al que prendió el primero tres rejones con mucho arte, y otros dos su compañero muy
aceptables.
O cavaleiro Manuel Casimiro de Almeida
FOTO: Postal N.º 808 - Edição Costa, Lisboa - Internet
Lesaca, de corinto con oro, lo pasó 11 veces y lo mató de
una estocada al lado contrario, saliendo alcanzado y prendido recibiendo una
cornada en la ingle izquierda, al parecer de alguna consideración.
Al segundo le
pusieron tres rejones y dos pares de banderillas desde el caballo, y fué al
corral por disposición de la autoridad.
Comenzó la formalidad y salió el primero de Veragua, que
tomó siete varas, dió dos caidas y mató tres caballos. Recatero y Galea le
pusieron dos pares y medio, y Luis, de azul con oro, le pasó 24 veces de muleta
y lo mató de un pinchazo y una buena.
El segundo fué primorosamente toreado por el Espartero,
por lo que alcanzó una gran ovación. Tomó el toro ocho varas, dió tres caidas y
mató tres caballos. Julián y el Morenito le pusieron tres pares, y Manuel, de
blanco con oro, lo pasó siete veces superior y le dió una magnifica estocada.
Muchas palmas.
Tomó el tercero neuve varas, dió seis caidas y mató siete
caballos. Espartero y Guerra hicieron quites superiores. Primito y Mogino le
pusieron tres pares, y Guerra, de grana con oro, lo pasó repetidas veces, dió
una estocada tendida y un descabello al tercer intento.
El cuarto, cárdeno, bragao y salpicao, tomó siete varas
de Cantares y Pegote, dió cuatro caidas y mató un caballo. Entres Galea y Luis le
colocaron dos pares y medio de banderillas, pasando á manos de Mazzantini, que
le dá muerte, despues de un trasteo muy movido y poco á conciencia, de un pinchazo,
una estocada caida y un descabello.
Negro, bragao y de mucha romana era el quinto, A fuerza
de fuerzas, tomó las varas de reglamento y pasó á banderillas hecho un buey.
El Espartero perdió en este toro la gloria alcanzada en
su primero; pero no se podía pedir mucho al espada, dadas las condiciones de la
res.
El toro murió, previos 37 pases, de tres pinchazos,
una estocada y dos intentos de descabello.
El espada recibió un aviso de la presidencia.
Erró plaza el más pequeño de los seis de la corrida,
negro, bragao y bizco del derecho. Tomó siete varas y mató un caballo. Mojino y
Primito le parearon, recibiendo palmas, y Rafaelito, después de 26 pases, da
fin del toro propinándole una estocada, que escupe la res, otra atravesada y un
intento de descabello.
La corrida, en resumen, ha resultado buena.
Los toros de rejoncillos, regulares.
Los de Veragua, superiormente presentados.
El primero bueno en varas y banderillas, y un poco inquieto
en la muerte. El segundo bueno en todo; el tercero superior; el cuarto bueno;
el quinto malo; el sexto regular.
Banderilleando, Luisito en el primero; Morenito y Julián
en el segundo; las de Guerra en el tercero; Galea en el cuarto; Julián en el
quinto, y Mogino y Primito en el sexto.
Mazzantini
desconfiado pasando, y regular al herir en sus dos toros.
Espartero quedó superior en la muerte del segundo; lo
toreó de muleta admirablemente, y lo mató muy bien y con coraje.
En el quinto quedó mal por las condiciones del toro.
Guerrita en el tercero más movido que de costumbre. Al
herir, aunque lo hizo por derecho, resultó tendida la estocada. En el sexto
hirió mal.
Lesaca valiente en el único toro que mató.
Los
caballeros portugueses muy aplaudidos por su habilidad á caballo.
La presidencia bien.
La entrada un lleno.
La tarde buena.
Según dictamen facultativo, el diestro Juan Gómez de
Lesaca (1867 – 1896) ha sufrido, durante la lidia del primer toro, una herida
en la región inguínal izquierda, cuyo orificio de entrada es de ocho
centímetros de extensión y de veinte próximamente de profundidad subcutánea en
casi toda su extensión, con magullamiento y desgarro de los músculos abdominales,
siendo por consiguiente de pronóstico reservado.
Nuestras noticias de última hora son de que la herida no
ofrece la gravedad que se creyó en un principio.
In EL
DIARIO ESPAÑOL, Madrid – 25 de Maio de 1891