Junta de Andalucia, Sevilla.
LA LIDIA Y LAS SUERTES DEL
REJONEO
— Las suertes del rejoneo
— Los cánones del rejoneo
— La lidia
— Banderillas cortas
Debido a la
menor longitud que tiene el palo, resulta más difícil clavarlas, ya que obliga
a acercarse mucho más al toro. Por ello, la suerte se suele ejecutar casi
siempre a la media vuelta, ya que es el mejor procedimiento para llegar al
enemigo con menor riesgo, aunque lo más ortodoxo y arriesgado es, lógicamente,
ponerlas de frente y despacio. Esta suerte se prodiga mucho, sobre todo en los
dúos, poniendo cada rejoneador sucesivamente y de forma sincronizada una
banderilla. También, en algunas ocasiones, se colocan pares de banderillas
cortas a dos manos, lo que entraña un gran riesgo y dificultad. El clavar
banderillas cortas tiene la consideración de complemento, de adorno a la faena,
por lo que se suelen colocar al final del terio de banderillas.
O cavaleiro José Bento de Araújo na imprensa lisboeta.
Biblioteca nacional de Portugal
El cavaleiro portugués José Bento (de
Araújo) fue el primero en poner banderillas cortas, a principios del siglo XX.
A éste le siguieron Simao da Veiga y Álvaro Domecq Díez (NOTA: O nome correcto é Álvaro Domecq y Díez. Mais informação aqui:
https://historia-hispanica.rah.es/biografias/14164-alvaro-domecq-y-diez) y,
posteriormente, todos los demás.
HISTORIA DEL TOREO A CABALLO
— Las fiestas de toros en Portugal
A veces, las
Fiestas de Cañas y Toros, que también se celebraban en Portugal, resultaban
cruentas, produciéndose heridos e incluso muertos. Por esta razón, muchas
personas y especialmente el clero cuestionaben su celebración. Dentro de esta
polémica, en varias ocasiones a lo largo de la segunda mitad del siglo XVI, los
papas prohibieron las fiestas de toros en la forma en que se desarrollaban,
bajo pena de excomunión de todos los participantes y asistentes. La primera
prohición la dictó Pio V (1567). En 1575, el papa Gregorio XIII atenuó las
disposiciones de la bula de Pio V, aunque, de nuevo, Sixto V (1583) condenó las
fiestas de toros con el máximo rigor, condena que paliaría más tarde Clemente
VIII (1596).
En su bula
de prohición, Pio V condicionaba la celebración de las fiestas de toros al
enfundado o al corte de las astas de las reses para prevenir los accidentes. En
España, Felipe II no acató dicha prohición.
(NOTA : Felipe II
reinó desde 1556 a 1598. El rey Don Sebastián reinó en Portugal desde 1557 a
1580. A su muerte, el trono pasó a Felipe II y, posteriormente, a sus herederos
hasta 1640 en que Portugal logró su independencia del reino de España.)
Sin embargo,
en Portugal, el rey Don Sebastián si atendió los requerimientos papales y
obligó a enfundar los cuernos de los toros. Otros condicionantes, como el deseo
de fiferenciarse de los españoles, otra sensibilidad y ciertas presiones
hicieron que estos espectáculos evolucionaran, a lo largo de los siglos XVII y
XVIII, de forma diferente. Y aunque también se celebraron corridas de toros a
pie al modo español, actuando en ellas cuadrillas españolas encabezadas por los
matadores de más prestigio como Pepe-Hillo, Pedro Romero o Curro Guillén, éstas
no tuvieron gran aceptación.
De esta
manera, a lo largo del siglo XVIII, el toreo a caballo se consolida en
Portugal, adquiriendo gran protagonismo las cortesías o saludos que se realizan
al inicio del espectáculo.
Quizás
debido al menor riesgo que suponía para los toreros de a pie, la lidia de toros
con los cuernos enfundados o embolados, las suertes que practicaban dejaron de
interesar al público, excepto la de banderillas, que fue muy apreciada a lo
largo del siglo XIX, y la suerte de mancornar, que modificada y hecha en grupo,
dio lugar a la "pega" que pratican los forcados.
En 1790, el
marqués de Marialva (NOTA: A sua
história pode ser consultada aqui: https://sites.uab.pt/cantanhede-historia-arte-e-patrimonio/resumo/o-marques-de-marialva-e-a-sua-escola-de-arte-equestre-de-lisboa-a-quioto/)
publicó el tratado "Luz da liberal e noble arte de caballería", (NOTA: O
título exacto é «Luz da liberal e nobre arte da cavallaria») en el
que se recopilan las reglas de montar a caballo y los ejercicios que se pueden
realizar.
Biblioteca nacional de Portugal
La popularidad de este libro y de su autor fue
tal que, a partir de entonces, en Portugal al rejoneo se le llama arte de
Marialva. (NOTA: O livro pode ser
lido no sítio da Biblioteca Nacional de Portugal: https://purl.pt/29638/4/res-784-a_PDF/res-784-a_PDF_24-C-R0150/res-784-a_0000_1-698_t24-C-R0150.pdf)
La vestimenta a la "federica" que usan los rejoneadores portugueses
procede entonces, ya que, con anterioridad, vestían con el traje de golilla al
igual que los caballeros españoles.
Durante el
siglo XIX, el toreo a caballo a la portuguesa sufre algunas modificaciones como
la sustitución del rejón con cuchilla por el arpón, también llamado rejoncillo
o farpa. El uso de farpas, mucho menos cruentas, desembocó en la desaparición
de la muerte del toro en el ruedo. En este tiempo el rejoneador seguía llevando
a un auxiliador al estribo para distraer al toro con la capa en el momento del
embroque.
La gran
figura del rejoneo portugués en la primera mitad del siglo XIX, es el conde de
Vimiosos, (NOTA: Vimioso) quien
gracias a su maestría consolida y fija definitivamente las corridas a la
portuguesa. Otros rejoneadores destacados de esta época son Francisco de Paula
de Portugal y Castro y el marqués de Castello Mehlor. (NOTA: Melhor)
En
el último tercio del siglo XIX y principios del siglo XX surgió en Portugal un
gran plantel de rejoneadores, entre los que destacan José Mª casimiro Monteiro,
José Bento de Araujo, Alfredo Tinoco da Silva, Adelino de Senna Raposo, Luis do
Rego da Forneca, (NOTA: Fonseca)
Manuel Casimiro de Almeida y Fernando de Oliveira. Todos ellos actuaron no sólo
en Portugal sino también en las principales plazas de Francia y España,
obteniendo grandes éxitos.
O cavaleiro José Bento de Araujo
CARTAZ: © Museu Tauromáquico de Nimes, França.
La actuación
de los rejoneadores portugueses en España, lleva a algunos aficionados
españoles a querer practicar esta forma de toreo, que desembocará en el
nacimiento del "rejoneo a la española", que coincide en el tiempo con
la aparición en los ruedos de Simao da Veiga y Joao Branco Nuncio, quizás los
dos más grandes cavaleiros que ha habido en la historia del rejoneo portugués.
La presencia en el ruedo de estos magníficos rejoneadores influirá
decisivamente, no sólo en el devenir del rejoneo en su país sino también en el
nuestro, iniciándose desde entonces una etapa de mutua influencia aunque
liderada durante mucho tiempo por los rejoneadores portugueses.
El liderazgo
del rejoneo portugués, quizás haya sido debido a la gran aceptación que ha
tenido esta forma de toreo en el país vecino, lo que ha supuesto una mayor
demanda de espectáculos de este tipo y un mayor conocimiento y exigencia por parte
de los espectadores y, por lo tanto, una mayor competencia y la búsqueda de una
mayor perfección. También una mayor dedicación y mayor selección y doma de las
cabalguras. Todo ello ha supuesto que los rejoneadores portugueses practiquen
un rejoneo de un nivel muy superior al que tradicionalmente han realizado los
españoles, lo que ha hecho que haya sido imprescindible la presencia de los cavaleiros en los cosos de nuestero
país. Sin embargo, el auge que en los últimos años han tenido en España los
festejos de rejones ha propiciado una mayor profesionalización, una mayor
competencia y la posibilidad de una mayor dedicación, lo que ha dado lugar a
que haya, en la actualidad, un plantel de rejoneadores de igual categoría, si
no superior, a la de los portugueses, que se influyen mutuamente, por lo que
podría decirse que, en la actualidad, al igual que ocurre con el toreo a pie,
el rejoneo es único aunque haya varias formas de interpretarlo.

Junta de Andalucia, Sevilla.
In CUADERNOS DE AULA TAURINA: El Rejoneo - José María
Martínez Parras - Dirección General de Espectáculos Públicos y Juego - Consejería
de Gobernación - Junta de Andalucía, Sevilla, 2006.
ENLACE
https://ws199.juntadeandalucia.es/almacen/libros/Cuadernos_de_Aula_Taurina/El_Rejoneo/files/assets/common/downloads/Rejoneo.pdf
NOTA
Este texto em castelhano suscitou-me algumas dúvidas...
Pedi ao meu amigo Manuel Peralta Godinho e Cunha para me ajudar a separar o trigo do joio. É escritor, poeta e aficionado. E sabe de tauromaquia como poucos. O seu blogue Partebilhas ( https://godinhoecunha.blogs.sapo.pt/ ) é excelente!
Eis a interessante resposta (que agradeço desde já!):
"O artigo faz uma abordagem ao historial da lide a cavalo e às diferenças entre o 'rejoneo' e o toureio a cavalo, que não me parecem totalmente correctas.
Se é verdade que essas lides têm um passado comum onde os nobres lidavam toiros a cavalo do mesmo modo em Portugal e em Espanha, passou a haver diferenças após a morte de Carlos II, quando terminou a dinastia da Casa de Áustria por este rei não ter descendentes directos e o trono de Espanha passou para um seu sobrinho-neto – o francês Duque de Anjou – que se fez coroar como Filipe V de Espanha.
Ora, esse rei afrancesado não entendia nada do toureio, nem gostava e deu a entender aos nobres espanhóis para deixarem de o fazer. O povo não se conformou e, a partir daí, começou a desenvolver-se o toureio a pé.
Em Portugal não houve essa interrupção e a lide a cavalo desenvolveu-se e aprimorou-se, nomeadamente com o toureio de frente e dando vantagem aos toiros. Porém, no reinado de Dona Maria II, cerca do ano 1830, foi proibido matar os toiros nas lides a cavalo e os toiros passaram a sair embolados, depois de ter havido algumas mortes nas arenas. A partir daí começam a aparecer com regularidade os moços de forcado para pegarem os toiros.
Em Espanha, o rejoneio era insipiente e em algumas corridas com 6 toiros para a lide a pé, saía um primeiro toiro para ser lidado por um rejoneador, a que os aficionados espanhoís chamavam 'el número del caballito'
Em Portugal, o toureio a cavalo foi evoluindo mais e, principalmente, desde que o cavaleiro João Branco Núncio exigiu que os toiros tinham que sair “puros” – sem terem sido lidados – o que anteriormente não acontecia, porque a maioria dos toiros eram corridos várias vezes e em praças diferentes, ficando, portanto, cheios de “sentido”.
Mas na realidade no começo dos anos 60 começaram a aparecer em Espanha alguns rejoneadores com mais importância, nomeadamente os irmãos Peralta e Álvaro Domecq que foram muito acompanhados pelo cavaleiro português José Samuel Lupi. Este cavaleiro, integrado neste quarteto, demonstrou em diversas corridas de 6 toiros para rejoneio a diferença do toureio à portuguesa, esperando pelo toiro, controlando a sua investida, recebendo-o na espádua do cavalo e cravando os ferros no seu sítio. Acontece que os três rejoneadores que com ele saíam foram também melhorando as suas actuações e houve, na verdade, um maior interesse nas corridas de rejoneio durante esse período e depois, bem mais tarde, com o aparecimento de Pablo Hermoso de Mendoza que introduziu um rejoneio mais de verdade.
Mas em Espanha esse rejoneio começa, em cada lide, com a colocação de dois ou três rojões de castigo – uns facalhões – que deixam os toiros a sangrar uma enormidade e ficam quase parados quando passam para as bandarilhas.
Em Portugal, esses rojões são proibidos e são utilizados os ferros compridos – colocados dois ou três – antes das bandarilhas, mas que incomodam muito menos os toiros.
Em Portugal, há sempre a intenção de lidar – toureando – os toiros. Em Espanha com o rejoneio, faz-se muitos números de circo, com os toiros já “parados” com os rojões."