PORTUGAL.
Despacho oficial.
«SS. M. El Rey D. Alfonso y la Reina doña María Cristina (Q.D.G.) continúan sin novedad en su importante salud.
Ayer recibieron al cuerpo diplomático extranjero. El baile celebrado anoche en el palacio de Ajuda fué suntuoso y por extremo concurrido.
Los Reyes de Portugal y los de España han inaugurado hoy la Exposicion del arte retrospectivo, que es sumamente notable.»
No ofrecen interés, por haber anticipado el telégrafo las noticias mas importantes, las primeras cartas que se han recibido referentes al viaje régio y á los festejos que se celebran en Lisboa. Los corresponsales de todos los periódicos ocúpanse especialmente en el recibimiento dispensado por el pueblo portugués á los Reyes de España. «Con un silencio respetuoso, dice uno de aquellos corresponsales, fué recibido el rey Luis por la muchedumbre que se apiñaba en las calles y en los andenes del ferro-carril, y no habia razon, por lo tanto, para que el Soberano español, obtuviese distintas demostraciones que las dispensadas por su propio pueblo al monarca portugués.» Por lo demás, lo repetimos, no despiertan la curiosidad las correspondencias recibidas ayer, casi todas ellas consagradas á relatar impresiones de viaje que no ofrecen novedad alguna.
Baile en el palacio de Ajuda.
Nuevas noticias.
A las diez de la noche comenzó el baile, prolongándose hasta las cinco de la madrugada. Como baile de córte, dominaban en él los uniformes y los bordados. Apenas se veia un concurrente que no luciese una cruz ó una banda.
Era difícil el paso por los salones. Entre las damas figuraban mas de doscientas, que vestian trajes de color blanco, azul y rosa, y la mayoría con matices claros. El vestido de la reina Pía era muy elegante, color manteca; los prendidos de flores naturales, el aderezo de brillantes, y la diadema real, de gran precio y mérito artístico, figuraba estrellas.
La reina Pía lucía la banda de damas nobles de María Luisa. La reina Cristina lucía un vestido color crema, con delantal brochado color oro viejo, magnífico aderezo y diadema de brillantes, y la portuguesa banda de Santa Isabel.
El rey D. Luis, el rey D. Fernando y el príncipe heredero, vestían uniforme de generales de la armada lusitana. El rey D. Alfonso de capitan general del ejército español, llevando las bandas de la Concepion y Cristo. S. M. El rey de Portugal ostentaba el Toison de Oro.
Durante el baile los reyes conversaron con los personajes mas notables de ambos paises. Las reinas Pía y Cristina, despues de recorrer el salon, en el que se hacia muy difícil el paso por la gran concurrencia, estuvieron largo rato en el salon del trono.
El Rey D. Alfonso ha bailado con las damas aristocráticas portuguesas y mantuvo animadas conversaciones con los representantes del comercio, de la industria, de las letras, de la milicia y de la administracion.
El rey D. Luiz ha bailado dos rigodones, psando el resto de la noche en cariñosa conversacion con los Sres. Sagasta, marqueses de la Vega de Armijo y Santa Cruz, generales Echagüe y Terreros, conde de Morphy y Sr. Leon de Llerena.
El infante D. Augusto ha conversado largo tiempo con el subsecretario de la presidencia.
El efecto del salon donde se hallaba el buffet ofrecia una visualidad magnífica, sobre todo por los vistosos aparadores cargados del inmenso y riquísimo servicio de plata y oro repujados que Portugal logró salvar cuando la guerra francesa, y que fué enviado en depósito al Brasil.
Lqa córte se retiró á las tres de la madrugada. Los convidados salieron muy satisfechos por las grandes muestras de respetuosa simpatía de que fueron objeto. Los Reyes de España tuvieron una entusiasta acogida en esta brillante fiesta, en la cual estaban representadas todas las clases sociales de Portugal.
La Exposicion
La inauguracion oficial verificóse ayer con gran solemnidad, y ante numerosísimo público, compuesto en su mayor parte de distinguidas damas de la aristocracia portuguesa y de notabilidades políticas y altos dignatarios de la córte de aquel país. Al entrar SS. MM., D. Alfonso y doña Cristina, las bandas de música ejecutaron la marcha real española. D. Luis daba el brazo á doña Cristina y D. Alfonso á la reina de Portugal. Esta vestia un elegantes traje grís Pompadour y doña Cristina de terciopelo color pizarra, adornado con flores y bordados. Los Reyes llevaban uniforme de gala.
En el testero del salon ocuparon los sillones que les estaban destinados, sentándose á la derecha de doña Cristina, los reyes D. Luis, D. Fernando y el infante D. Augusto, y á la izquierda de doña Pía, D. Alfonso, el príncipe heredero y su hermano menor.
El rey D. Fernando leyó un extenso discurso alusivo á las circunstancias, explicando el objeto de la Exposicion, y felicitándose por su éxito y por haber reunido cuanto representa las tradicones del país y del arte desde el siglo XIV al XVII, dedicando un saludo á las naciones que contribuyeron á la Exposicion. Despues pronunció un discurso de gracias á cuantos habian coadyuvado á la realizacion del certámen.
Levantóse seguidamente el rey D. Luis, y con gran entonación leyó un corto discurso en el mismo sentido, congratulándose además de la presencia de los Reyes de España, como prueba de la amistad que reina entre dos pueblos que deben vivir unidos, respetando, sin embargo, su autonomía é independencia.
Un corresponsal dice que al discurso del rey D. Luis contestó en otro D. Alfonso, agradeciendo la hospitalidad y elogiando las tradiciones portuguesas. Creemos que este detalle no se confirmará.
El ministro de Obras públicas declaró inaugurada la Exposicion en nombre del rey. SS. MM. Recorrieron las salas de la Exposicion acompañados de D. Fernando y del infante D. Augusto, el primero de los cuales conversó afablemente con los españoles comisionados en la Exposicion y los representantes de la prensa.
Puede decirse que lo mas importante en el acto inaugural á que acabamos de hacer referencia, fué la parte del discurso del rey D. Fernando dedicada á nuestra pátria. Despues de consagrarla algunos elogios, que sinceramente ageradecemos, dijo que España y Portugal son y serán dos pueblos hermanos, pero independientes.
En los toros.
Al salir SS. MM. De la Exposicion, dirigiéronse, excepcion hecha dl rey D. Luis, al campo de Santa Ana, donde se ha construido un circo para celebrar fiestas taurinas, de capacidad suficiente para ochocientos espectadores. La cresteria del edificio estaba adornada con banderas y escudos de España, Portugal, Austria é Italia. Los antepechos de los palcos y gradas, las columnas y los patios, todo se hallaba cubierto de ramaje salpicado de camelias y otras flores naturales, produciendo un efecto sorprendente. Amenizaron la funcion dos músicas. Hubo bastante animacion, pero menor que la de nuestras corridas.
Las bandas militares tocaron la marcha real española á la llegada de SS. MM. Y AA.
Empezó la corrida con caballeros en plaza, rejoneando y poniendo banderilas con mucha soltura, agilidad y destreza. Muchos aplausos, muchos cigarros y muchas flores obtuvieron los caballeros en plaza.
Una cuadrilla de toreros portugueses, vestidos á usanza española, lidió toros embolados, pero sin llegar á la suerte de espadas.
Grande animacion en la plaza y calles inmediatas.
A S. M. el rey D. Alfonso fué dedicado un bríndis extensivo á la prensa española.
In EL DIARIO ESPAÑOL, Madrid – 13 de Janeiro de 1882



























